- ¿Cómo buscar temas, mi musa,
Mientras tú alientas, que a mi verso infundes
Tu dulce inspiración, harto preciosa
Para exponerla en un papel grosero?
Agradécete a ti, si algo de mi obra
Digno de leerse encuentra tu mirada:
¿Quién tan mudo será que no te escriba
Cuando tu luz aclara lo que inventa?
Sé la décima musa y sé diez veces
Mejor que las antiguas invocadas,
Y otorga a quien te invoque eternos versos
Que sobrevivan a lejanos siglos.
Si al futuro censor mi musa encanta,
Mía será la pena y tuyo el lauro.
¿Cómo compararte a un día de verano?
¿Cómo compararte a un día de verano?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
Y el estío no dura casi nada.
A veces demasiado brilla el ojo
Solar, y otras su tez de oro se apaga;
Toda belleza alguna vez declina,
Ajada por la suerte o por el tiempo.
Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la muerte
Se jactará de ensombrecer tus pasos
Cuando crezcas en versos inmortales.
Vivirás mientras alguien vea y sienta
Y esto pueda vivir y te dé vida.
¿Cómo puedo elogiarte con modestia?
¿Cómo puedo elogiarte con modestia
Cuando tú eres de mí la mejor parte?
¿Qué me puede otorgar mi propio elogio
Y qué hago con tu elogio sino el mío?
Vivamos separados, y que pierda
Su nombre de indiviso nuestro amor,
Para que pueda darte, al separarnos,
Lo que mereces tú, tú solamente.
¡Oh ausencia, cuál sería tu suplicio,
Si tu amarga quietud no nos dejara
Burlar al tiempo en el amor pensando,
Engaño dulce del pensar y el tiempo,
Y no enseñaras a hacer dos con uno,
Aquí elogiando a quien está distante!
Cuando en sesiones dulces y calladas
Cuando en sesiones dulces y calladas
Hago comparecer a los recuerdos,
Suspiro por lo mucho que he deseado
Y lloro el bello tiempo que he perdido,
La aridez de los ojos se me inunda
Por los que envuelve la infinita noche
Y renuevo el plañir de amores muertos
Y gimo por imágenes borradas.
Así, afligido por remotas penas,
Puedo de mis dolores ya sufridos
La cuenta rehacer, uno por uno,
Y volver a pagar lo ya pagado.
Pero si entonces pienso en ti, mis pérdidas
Se compensan, y cede mi amargura.
Derrochador de encanto
Derrochador de encanto, ¿por qué gastas
En ti mismo tu herencia de hermosura?
Naturaleza presta y no regala,
Y, generosa, presta al generoso.
Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas
De lo que se te dio para que dieras?
Avaro sin provecho, ¿por qué empleas
Suma tan grande, si vivir no logras?
Al comerciar así sólo contigo,
Defraudas de ti mismo a lo más dulce.
Cuando te llamen a partir, ¿qué saldo
Podrás dejar que sea tolerable?
Tu belleza sin uso irá a la tumba;
Usada, hubiera sido tu albacea.
Pintado por Natura el rostro tienes
Pintado por Natura el rostro tienes
De mujer, dueño y dueña de mi amor;
Y de mujer el corazón sensible
Mas no mudable como el femenino;
Tus ojos brillan más, son más leales
Y doran los objetos que contemplas;
De hombre es tu hechura, y tu dominio roba
Miradas de hombres y almas de mujeres.
Primero te creó mujer Natura
Y, desvariando mientras te esculpía,
De ti me separó, decepcionándome,
Al agregarte lo que no me sirve.
Si es tu fin el placer de las mujeres,
Mío sea tu amor, suyo tu goce.
Pintores son mis ojos: te fijaron
Sobre la tabla de mi corazón,
Y mi cuerpo es el marco que sostiene
La perspectiva de la obra insigne.
A través del pintor hay que mirar
Para encontrar tu imagen verdadera,
Colgada en el taller que hay en mi pecho
Al que brindan ventanas sus dos ojos.
Y observa de los ojos el servicio:
Los míos diseñaron tu figura,
Los tuyos son ventanas de mi pecho
Por las que atisba el sol, feliz de verte.
Mas algo falta al arte de los ojos:
Dibujan lo que ven y al alma ignoran.
No hay comentarios:
Publicar un comentario